Obtener un jarabe espeso (denominado "miel de cáscara de plátano") mediante infusión acuosa de cáscaras de plátano previamente tratadas con bicarbonato, seguida de concentración con azúcar de coco.
Materiales y reactivos
6 plátanos orgánicos maduros
Bicarbonato de sodio (una pizca)
Agua potable
Recipiente (tazón)
Cacerola
Colador
Balanza
Azúcar de coco
Frasco de vidrio con tapa
Procedimiento
1. Preparación de las cáscaras
Pelar los 6 plátanos y reservar las cáscaras (la pulpa se puede usar para otro fin).
En un tazón, verter agua suficiente más una pizca de bicarbonato de sodio.
Lavar las cáscaras de plátano en esta solución durante 5 minutos.
Retirar el agua sucia y descartarla.
2. Obtención de la infusión acuosa
Colocar las cáscaras lavadas en una cacerola y agregar 1 litro de agua.
Llevar a ebullición. Cuando hierva por primera vez, retirar del fuego.
Tapar la cacerola y dejar reposar toda la noche (o durante todo el día).
Colar el agua infusionada, separando las cáscaras.
Nota: Las cáscaras pueden aprovecharse para hacer un puré (mezclar con yogur, helado, etc.).
3. Elaboración de la miel
Tomar la totalidad del agua infusionada colada y verterla en una cacerola limpia.
Pesar el agua infusionada (en gramos o kilogramos).
Agregar la misma masa de azúcar de coco (relación 1:1 en peso).
Calentar la mezcla a fuego medio, removiendo ocasionalmente, hasta que hierva y el azúcar se disuelva por completo.
No se especifica tiempo de cocción en la fuente original; se recomienda reducir hasta obtener la consistencia de jarabe espeso.
Retirar del fuego y verter caliente en un frasco de vidrio limpio.
4. Enfriado y almacenamiento
Dejar enfriar el frasco a temperatura ambiente. Durante el enfriamiento, la preparación espesará adquiriendo textura de miel.
Cerrar el frasco y conservar en lugar fresco o refrigerado (se recomienda refrigeración para mayor duración, aunque el texto original no lo especifica).
Observaciones
El bicarbonato se usa exclusivamente en el lavado inicial de las cáscaras; no forma parte de la infusión ni del jarabe final.
El producto final tiene sabor a plátano sin necesidad de agregar calorías de la pulpa.
