Los desengrasantes a base de ácidos orgánicos representan una evolución significativa en la industria de limpieza, posicionándose como una alternativa eficaz, segura y ecológica frente a los desengrasantes tradicionales altamente alcalinos o que contienen disolventes agresivos.
1. ¿Qué Son y Cómo Funcionan?
Composición Base: Estos productos utilizan ácidos orgánicos débiles (como el ácido glucónico, ácido cítrico, ácido acético, ácido láctico) en lugar de ácidos minerales fuertes (como el clorhídrico o sulfúrico) o bases cáusticas (como el hidróxido de sodio).
Mecanismo de Acción: Su funcionamiento se basa en dos principios clave:
Quelación: Los ácidos orgánicos tienen la capacidad de "atrapar" (quelar) iones metálicos como el calcio y el magnesio, que forman parte de las sales que endurecen las manchas de grasa y suciedad en superficies. Al eliminar estos iones, desintegran la estructura de la costra de grasa, facilitando su eliminación.
Saponificación de Jabones Metálicos: Las grasas que han reaccionado con metales (formando "jabones metálicos" insolubles) son particularmente difíciles de quitar. Los ácidos orgánicos rompen estas sales, liberando la grasa para que pueda ser emulsionada y removida.
En esencia, ablandan y desintegran la capa de grasa en lugar de disolverla mediante una acción corrosiva extrema.
2. Características y Ventajas Clave
Seguridad Mejorada:
Menos Corrosivos: Son mucho menos agresivos con las superficies (aluminio, aceros inoxidables, pinturas, etc.), reduciendo el riesgo de daños, decoloración o corrosión.
Seguros para el Usuario: Suelen tener una baja volatilidad y no emiten vapores tóxicos, lo que los hace más seguros para los operarios, requiriendo un equipo de protección personal (EPP) menos exigente.
Rendimiento y Eficacia:
Acción Rápida y Penetrante: Su formulación líquida y de baja viscosidad les permite penetrar profundamente en la suciedad incrustada.
Eficaces en Frío: Muchos de estos productos funcionan bien con agua fría, lo que supone un ahorro energético significativo comparedo con los desengrasantes alcalinos que requieren agua caliente para ser totalmente efectivos.
Multisuperficie: Ideales para una amplia gama de superficies sin riesgo de dañarlas.
Sostenibilidad y Medio Ambiente:
Biodegradables: Los ácidos orgánicos son fácilmente biodegradables, lo que minimiza su impacto ambiental tras su uso y disposición.
Bajo o Cero VOC: Generalmente tienen un contenido muy bajo de Compuestos Orgánicos Volátiles, contribuyendo a una mejor calidad del aire interior y cumpliendo con regulaciones ambientales más estrictas.
No Tóxicos: Muchas formulaciones están clasificadas como no tóxicas para humanos y vida acuática en las concentraciones de uso.
3. Aplicaciones Principales
Estos desengrasantes son versátiles y se utilizan en sectores donde la limpieza eficaz debe ir de la mano de la seguridad material y ambiental:
Industria Alimentaria y Bebidas: Limpieza de cocinas industriales, hornos, campanas extractoras, maquinaria de procesamiento (cintas transportadoras, mezcladoras).
Sector Automotriz y Transporte: Limpieza de motores, chasis, piezas mecánicas y talleres.
Limpieza General e Institucional: Cocinas de restaurantes, hospitales, hoteles y áreas de preparación de alimentos.
Lavanderías Industriales: Eliminación de manchas de grasa y aceite en textiles.
4. Consideraciones y Limitaciones
Costo: Pueden ser más costosos por litro que los desengrasantes alcalinos tradicionales. Sin embargo, este costo a menudo se compensa con la reducción de daños a las superficies, menor riesgo para los trabajadores y ahorro energético.
Grasas Muy Incrustadas: Para capas de grasa muy antiguas o polimerizadas (carbonizadas), su acción puede ser más lenta comparedo con un desengrasante alcalino concentrado y caliente. En estos casos, puede requerirse un tiempo de contacto más largo o una aplicación mecánica (cepillo).
Formulación: La eficacia final del producto depende de una buena formulación que combine el ácido orgánico con tensioactivos (surfactantes), agentes humectantes y otros aditivos para optimizar su poder de limpieza.
Materiales necesarios:
Hervidor o pava.
Filtro o colador
Vaso medidor de 250 mL
La cáscara de dos cítricos de estación (ideal el limón)
Tabla para cortar
Cuchillo
Rallador
250 mL de agua potable
250 mL de vinagre blanco
Botella de 500 o más mL
Procedimiento:
Cortar la casca de los cítricos o mejor aún rallar, cuanto más pequeño el tamaño de los cortes mejor saldrá el desengrasante.
Colocar la cascara rallada o troceada en un hervidor y agregar 250 mL de agua. Poner a hervir y una vez alcanzado el hervor mantener 5 minutos más. Retirar del fuego y dejar enfriar a temperatura ambiente. Esto constituye el hidrolato de limoneno.
Filtrar la cascara del cítrico y conservar la infusión. Mezclar la infusión resultante con 250 mL de vinagre blanco.
¡¡¡Listo!!!

